Advierten que alarmas privadas saturan el 911 y consumen recursos para emergencias reales
- Redacción

- hace 3 horas
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El Gobierno provincial señaló que solo en enero de 2025, el sistema 911 recibió en Rosario miles de avisos provenientes de empresas de monitoreo, una tendencia que se mantuvo durante todo el año hasta superar los 103.000 llamados. Menos del 0,35 % derivó en una intervención efectiva. Impulsan una ley para regular el sector.

El funcionamiento del sistema de emergencias 911 de la provincia de Santa Fe volvió a quedar bajo análisis tras darse a conocer el impacto que generan las alarmas privadas en la operatoria diaria del servicio. Según señaló el Gobierno provincial, entre el 1 de enero y el 14 de diciembre de 2025, en la ciudad de Rosario se registraron 103.910 llamados provenientes de empresas de monitoreo, de los cuales solo 358 tuvieron alguna novedad confirmada.
Desde el Ejecutivo provincial advierten que este volumen de avisos fallidos afecta de manera directa la capacidad de respuesta ante situaciones verdaderamente urgentes. "La nueva ley de alarmas busca ordenar un escenario que, además de sobrecargar el sistema, fomenta prácticas irregulares y competencia desleal en el sector", señalaron desde la Casa Gris.
“Hay muchas empresas que cumplen con la normativa y deben competir con otras que no tienen los papeles en regla y funcionan como estructuras vacías”, explicó Pablo Polito, director de Atención de la Emergencia 911. En ese sentido, aclaró que la iniciativa no apunta a desincentivar las empresas de monitoreo, sino a fijar reglas claras y exigir responsabilidad. “Las alarmas fallidas de las empresas de monitoreo ocupan móviles que podrían atender urgencias reales. El 911 no puede convertirse en una extensión automática de servicios privados que trasladan su carga al Estado”, sostuvo.
Cada aviso implica, como mínimo, unos 20 minutos de intervención y la participación de dos efectivos policiales. En menos de un año, esta dinámica representó para el Estado un costo superior a los 500 millones de pesos en horas hombre, con la participación de más de 200.000 efectivos, 34.637 horas de patrullaje -equivalentes a casi cuatro años de móviles en la calle- y un total de 69.273 horas de trabajo policial destinadas, en su mayoría, a eventos que no derivaron en la constatación de delitos ni emergencias reales.
Aunque existen situaciones que no se verifican en el momento y luego resultan efectivas, desde el Gobierno provincial señalan que una parte significativa de los llamados responde a contingencias domésticas o fallas técnicas, y no a intentos de robo u otros hechos delictivos.
En esa línea, Karina Chumpitaz, subsecretaria de Enlace con el Sector Privado, cuestionó el esquema actual de funcionamiento. “Hoy alguien con un teléfono desde su oficina contrata a un técnico, instala alarmas y, ante cualquier aviso, llama al 911. Con mínimos recursos propios se monta una supuesta empresa que utiliza herramientas pagadas por todos los santafesinos”, señaló. Y agregó: “Estamos protegiendo a quienes cumplen con la ley y queremos reducir el gasto que representan las llamadas fallidas”.
Desde el Ejecutivo subrayan que los recursos comprometidos no son abstractos: se trata de policías que podrían estar recorriendo barrios, previniendo delitos o asistiendo a personas en situaciones críticas; de móviles, combustible y equipamiento que se desgastan innecesariamente; y de fondos públicos que se diluyen por la alta tasa de error de sistemas privados sin controles suficientes.









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