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Salvemos al fútbol regional

  • Foto del escritor: Fabio Rovere
    Fabio Rovere
  • hace 1 hora
  • 2 min de lectura

Nota de opinión por Fabio Rovere



Una gran mayoría de nuestra sociedad nació con una pelota en los pies. En la calle, en el campito o en el club de barrio, todos, en algún momento, abrazamos con pasión el simple hecho de correr detrás de una pelota.


Pasan los años, cambian las costumbres y aparecen nuevas tecnologías, pero el fútbol sigue siendo ese deporte que da identidad a miles de jóvenes y adultos. Y en los últimos años, además, el fútbol femenino viene creciendo a pasos agigantados.


Ni el tiempo ni la tecnología lograron aplacar esa pasión de multitudes, de encuentros y reencuentros.


Hoy, en nuestra región, nacen nuevos predios privados que ofrecen torneos por fuera de las ligas tradicionales. Hay demanda, hay oferta y, sobre todo, hay convocatoria.


Pero, lamentablemente, en las ligas de la región, como diría el Diego, no estamos logrando que la pelota no se manche.


Incidentes, peleas y agresiones parecen haberse convertido en algo inevitable. Y lo que es todavía peor: muchas veces no están dadas las garantías necesarias para cuidar a quienes participan de estos encuentros.


Hablamos de chicos que, en su gran mayoría, juegan por diversión, por pasión o por el sueño de algún día llegar más lejos. Chicos para quienes el fútbol representa mucho más que un deporte: representa pertenencia, amistad, identidad y un lugar donde sentirse parte.


No podemos seguir mirando para otro lado mientras los lunes nos preguntamos en qué cancha o en qué club ocurrieron nuevamente los incidentes.


La policía dice: “Estamos para cuidar a los árbitros, a los niños, a los chicos, a los jóvenes y a los adultos”.


Entonces la pregunta es inevitable:

¿Quién los cuida?

¿Qué papá o qué mamá va a querer seguir llevando a su hijo a jugar si no están dadas las garantías mínimas para que alguien lo cuide y lo proteja?

¿Qué estamos esperando para actuar?


Yo no quiero lamentar ninguna vida. Ni afuera ni dentro de una cancha. No quiero que una tragedia nos obligue a reaccionar cuando ya sea demasiado tarde.


Sea jugador, integrante de un cuerpo técnico, árbitro, dirigente o espectador, defender el derecho a la vida también significa trabajar en la prevención y garantizar la seguridad en cada evento deportivo.


Y no carguemos toda la responsabilidad sobre los dirigentes de los clubes. Demasiado esfuerzo hacen, muchas veces de manera voluntaria, para poder sostener sus instituciones, mantener las puertas abiertas y contener a cientos de chicos.


La solución debe ser colectiva. Las ligas, las autoridades municipales y comunales, la Provincia y todos los actores vinculados al fútbol regional deberían comenzar ya mismo a trabajar seriamente sobre la violencia en el deporte.


Necesitamos prevención, protocolos, seguridad, controles y, fundamentalmente, decisión política.


Porque no se trata solamente de cuidar un partido de fútbol.


Se trata de cuidar a nuestros chicos.

Se trata de cuidar a nuestros jóvenes.

Se trata de cuidar a nuestras familias.

Se trata de cuidar la vida.


Por eso, hoy más que nunca: SALVEMOS AL FÚTBOL REGIONAL.


Que la pasión siga siendo pasión.

Que la competencia siga siendo competencia.

Que las familias vuelvan a las tribunas.

Y que la pelota vuelva a ser, simplemente, una pelota.


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Fray Luis Beltrán, Santa Fe, Argentina

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