Propuesta a policías y penitenciarios: nuevo anuncio salarial y dejar sin efecto las sanciones
- Redacción

- hace 3 horas
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El ofrecimiento fue anunciado por los ministros de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, y de Economía, Pablo Olivares. Implica un esquema salarial diferenciado del resto de la administración pública. Además, Cococcioni se confirmó que se desactivaron los pases a disponibilidad de 20 agentes, y les pidió a los que aún continúan movilizados que retomen el servicio.

El ministro de Justicia y Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, presentó este miércoles en conferencia de prensa la nueva propuesta salarial para el personal policial de la provincia en medio de la extendida protesta de los uniformados. Junto a su par de Economía, Pablo Olivares, afirmó que el eje de esa oferta es que el sueldo más bajo del escalafón cubra el valor de la Canasta Básica publicada por el Indec.
Los dos funcionarios aclararon que ello implicará un esfuerzo presupuestario extra, y que se trata de una política de sueldos diferenciada para los empleados armados (incluye a los del Servicio Penitenciario) respecto del resto de la administración pública. Ambos pidieron que se entienda la diferenciación, que consideraron justificada. Esas aclaraciones son relevantes en momentos en que se inician las paritarias con estatales, médicos y luego docentes, que no serán alcanzados por el esquema anunciado para los policías.
La convocatoria a la conferencia se produjo horas después de una reunión con referentes de los policías en protesta que arrancó cerca de las 23.30 del martes y se extendió hasta la madrugada de hoy.
Durante la mañana y hasta después de los anuncios hubo una continuidad en las protestas de los agentes frente a la Jefatura de Rosario, en Ovidio Lagos al 5200. Lo mismo en la capital provincial.
Cococcioni, sin embargo, afirmó que la operatividad de la fuerza de seguridad, tras los cambios de guardia de la noche del martes, se había recompuesto hasta llegar al 90%. Eso, agregó, fue la condición exigida para retomar el diálogo.
Instó a los agentes todavía movilizados que revean su postura. Además, anunció que el Gobierno dio marcha atrás con los pases a disponibilidad de alrededor de 20 efectivos «rebeldes». Esa fue una muestra de inicial firmeza oficial, acompañada por la advertencia de una investigación judicial sobre la comisión de posibles delitos penales, que el ministro desactivó: les pidió a los sancionados que retomen las armas y vuelvan al servicio. "No están más en disponibilidad", reafirmó el titular de la cartera de Seguridad.

Olivares, en tanto, confirmó que el núcleo de la nueva oferta salarial es que los sueldos más bajos del escalafón no estén por debajo de la Canasta Básica. La actualización oficial de ese monto por el Indec, justamente, estaba prevista para la misma jornada.
El ministro de Economía hizo algunas consideraciones respecto de esa diferencia de criterio con los uniformados. Mencionó en ese sentido la alta carga horaria que impide sumar ingresos familiares con otra ocupación. Y en ese punto, como también lo hizo Cococcione, hizo referencia al «estrés» del personal armado. Eso remitió al tema, también en la agenda de la protesta, de la salud mental de los uniformados, disparador del malestar tras el suicidio de un agente.
Los dos ministros se preocuparon en pedir comprensión ciudadana de la nueva propuesta, porque lleva a una mayor erogación dentro del presupuesto provincial. El mensaje, además o sobre todo, pareció dirigido al resto de los empleados de la administración pública provincial, justo a las puertas de una nueva ronda de paritarias. Es que para ellos, por el momento, no está contemplado un esquema similar de acompañamiento del costo de vida.
Cococcioni insistió en que la administración del gobernador Maximiliano Pullaro considera razonables y justos los reclamos salariales de los policías, más allá de los números concretos. Y se esforzó por reivindicar el trabajo, también de los penitenciarios, durante lo que va de la actual gestión de la Casa Gris. Agregó que a ese personal se le pidió un esfuerzo extra con la consecuencia, resaltó, de una baja sensible en las estadísticas de violencia y delitos. Un resultado que calificó como «excepcional».
El ministro, en el mismo sentido, justificó la crisis con los uniformados, que alcanzó trascendencia nacional. Dijo que cuando la inseguridad era alta, las protestas estaban en la calle y protagonizada por los vecinos de las grandes urbes. La contención de ese problema, siguió, demandó una sobrecarga en el trabajo policial que se tradujo en estrés del personal, y que entonces, casi naturalmente, el malestar se instaló entre los agentes agobiados por el mayor esfuerzo en sus tareas.









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